Familia política y Navidad
Reconozco que a mi la Navidad me gusta. Es más, me encanta. Es una época en la que se hacen regalos, nos dedicamos a quedar con gente para comer y cenar, y llenamos nuestra casa de cien clases de dulces a cual más buenos. Pero para muchos las navidades son unas fechas difíciles porque son fechas en las que se tienen que encontrar con gente que no queremos ver pero que debemos hacerlo. No tenemos escapatoria. Normalmente son gentes de nuestra familia o lo que es peor de la familia de nuestra pareja. Y es que todos podemos tolerar a nuestro primo mete patas que bebe champan pensando en que no habrá un mañana pero no aguantamos a ese cuñado que lo único que hace es presumir de su cochazo y de la ropa de marcar aunque hace unos años se vestía gracias a lo que nosotros le dábamos. Que difícil esa situación! Porque cuando es nuestra madre la que se mete con algo de nuestra vida, nosotros le podemos contestar libremente con “mamá, déjame” Pero cuando es nuestra suegra ¿qué hacemos más allá de mirar a nuestra pareja con ojos de cordero degollado pidiéndole “salvame”.? La Navidad es un fecha para aprender a ceder, tener paciencia y saber que el lote es completo. Que esa sonrisa que nos encanta, que esas manos que nos abrazan, que ese bloque humano en el que nos apoyamos cuando tenemos un problema viene acompañado de una familia a veces amorosa o a veces terrible. Pero es así, nos puede gustar o no pero es algo indivisible. Ante esta situación. Paciencia, solo paciencia, las Navidades como también pasan.
Popularity: 1% [?]


